La versión de que agentes de la CIA estarían realizando operaciones encubiertas en territorio mexicano encendió rápidamente la conversación política y diplomática entre México y Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno federal salió al paso para desmentir tajantemente cualquier intervención extranjera de ese tipo. El encargado de hacerlo fue el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien aseguró que las acciones contra el crimen organizado dentro del país corresponden únicamente a autoridades mexicanas.
La polémica surgió después de que la cadena estadounidense CNN difundiera información relacionada con una explosión ocurrida en Tecámac, Estado de México, donde supuestamente existían vínculos con operaciones de inteligencia contra grupos criminales. La narrativa generó preocupación debido al contexto actual de tensión bilateral por el combate al narcotráfico y las recientes presiones políticas desde Washington.
A través de redes sociales, García Harfuch fue directo: el gobierno mexicano rechaza cualquier intento de normalizar o justificar operaciones “letales, encubiertas o unilaterales” realizadas por agencias extranjeras dentro del país. El funcionario subrayó que sí existe cooperación con Estados Unidos, pero aclaró que ésta se mantiene bajo reglas específicas: respeto mutuo, intercambio de información y coordinación institucional sin subordinación.
El titular de la SSPC destacó que ambos países han logrado resultados importantes en el combate al crimen organizado transnacional mediante mecanismos oficiales. Entre ellos mencionó detenciones relevantes, aseguramientos de drogas, armas, laboratorios clandestinos y recursos financieros ligados a estructuras criminales. Aun así, dejó claro que cualquier acción operativa en México es ejecutada exclusivamente por autoridades nacionales.
Horas después, incluso la propia vocería oficial de la Central Intelligence Agency compartió un mensaje calificando como “falsa y sensacionalista” la versión difundida sobre presuntas operaciones letales en México. La publicación advertía además que ese tipo de narrativas sólo favorecen a los cárteles y ponen en riesgo vidas.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México también intervino para aclarar que la investigación sobre la explosión en Tecámac sigue abierta y que todavía no existen conclusiones definitivas sobre las causas de los hechos.
El episodio volvió a colocar sobre la mesa un tema especialmente sensible para México: la soberanía. En un momento donde las relaciones bilaterales atraviesan fuertes presiones por seguridad, migración y narcotráfico, el gobierno mexicano intenta enviar un mensaje claro: la cooperación internacional continuará, pero sin permitir escenarios que puedan interpretarse como intervención extranjera. Porque en política exterior, las percepciones pesan tanto como los hechos.
