En medio de un escenario internacional que ha presionado los precios de los combustibles, el gobierno federal activó una nueva estrategia para contener el impacto en el bolsillo. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo con la Asociación de Bancos de México para reducir las comisiones en pagos con tarjeta y vales en gasolineras de todo el país.
La medida apunta directamente al costo final de la gasolina magna, premium y el diésel. En términos prácticos, implica eliminar cargos clave en transacciones electrónicas, como la llamada “cuota de intercambio”, que representa la mayor parte de las comisiones bancarias. Además, se aplicará un descuento de 1.10 pesos por operación en pagos con vales, un esquema ampliamente utilizado por transportistas y empresas.
El acuerdo, coordinado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entrará en vigor el 1 de mayo y se mantendrá, en principio, hasta el 31 de octubre. Según autoridades, este ajuste se suma a otras acciones para amortiguar el efecto del alza global de energéticos, especialmente en un contexto marcado por tensiones internacionales.
Aunque el ahorro por cada carga puede parecer menor —apenas unos pesos por transacción—, el volumen de operaciones diarias convierte esta reducción en un factor relevante dentro de la cadena de costos. El objetivo es evitar que estos cargos se trasladen al precio final que paga el consumidor.
Desde el sector financiero, también se destacó otro efecto: incentivar el uso de pagos digitales. De acuerdo con representantes bancarios, estas herramientas no solo reducen costos operativos, sino que fortalecen la transparencia y amplían el acceso al crédito al generar historial financiero entre los usuarios.
En paralelo, el gobierno subrayó que la estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio por modernizar el sistema de pagos en México, reducir el uso de efectivo y hacer más eficiente la economía cotidiana.
La implementación de este acuerdo ocurre en un momento clave, donde el precio de los combustibles no solo impacta a quienes cargan gasolina, sino a toda la cadena productiva del país, desde el transporte hasta los precios de bienes y servicios.
