Lo que parecía un respiro primaveral con lluvias en varias regiones del país duró poco. En cuestión de días, el escenario cambió drásticamente y ahora el calor vuelve a imponerse con fuerza. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advirtió que una nueva ola de calor ya recorre el territorio nacional y podría llevar los termómetros hasta los 45 grados centígrados.
El fenómeno tiene origen en una circulación anticiclónica que se mantiene sobre el occidente del país, favoreciendo cielos despejados y temperaturas elevadas. Estados como Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca ya resentían sus efectos, pero el calor no se queda ahí: desde este 7 de abril se extendió hacia Sinaloa, Nayarit y Morelos, ampliando su impacto.
A lo largo de la semana, el ambiente será particularmente sofocante en buena parte del país. Las temperaturas más altas —de entre 40 y 45 grados— se esperan en Sinaloa, Michoacán y Guerrero, mientras que otras entidades como Sonora, Chihuahua, Puebla, Oaxaca y Chiapas oscilarán entre los 35 y 40 grados. Incluso zonas del centro y sureste, como el Estado de México o la península de Yucatán, no escaparán del calor, con registros que rondarán los 30 a 35 grados.
Para el jueves, el panorama se intensifica en el sur, donde estados como Oaxaca y Chiapas podrían enfrentar los picos más altos. Sin embargo, el alivio ya tiene fecha: el viernes 10 de abril se prevé la llegada de un nuevo frente frío por el noroeste, que traerá consigo vientos fuertes y un descenso en las temperaturas.
Este contraste climático —de lluvias a calor extremo en pocos días— refleja la variabilidad cada vez más marcada del clima. Más allá de la incomodidad, el reto está en la adaptación: prevenir golpes de calor, cuidar el agua y entender que estos cambios abruptos ya no son la excepción, sino una señal de un entorno que exige mayor atención y responsabilidad colectiva.
