Las conversaciones ya comenzaron, pero no con todos en la mesa. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó como una señal positiva el inicio del diálogo técnico entre México y Estados Unidos para revisar el T-MEC, aunque reconoció que la ausencia de Canadá marca el tono inicial del proceso.
Desde Washington, los primeros encuentros se desarrollaron en un ambiente que el propio funcionario describió como cordial. Sin embargo, el hecho de que las negociaciones arrancaran de forma bilateral refleja que el tablero comercial de América del Norte podría entrar en una fase más compleja de lo previsto.
El objetivo inmediato de estas reuniones es claro: fortalecer la producción manufacturera en la región y ajustar las cadenas de suministro para reducir la dependencia de insumos externos. En ese punto, ambos países coinciden en la necesidad de reforzar la integración económica.
Pero el contexto no es menor. Las conversaciones avanzan mientras persisten señales de incertidumbre, como la postura del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha planteado la posibilidad de abandonar el acuerdo trilateral en favor de negociaciones por separado.
Ante este escenario, México busca una ruta de estabilidad. De acuerdo con Ebrard, la prioridad es evitar un modelo de revisiones constantes que genere incertidumbre para la inversión. En cambio, se apuesta por extender el tratado en bloque y garantizar reglas claras a largo plazo.
El tiempo también presiona. En los próximos meses, los tres países deberán definir si el acuerdo se renueva por un nuevo periodo de 16 años o entra en una etapa de revisión más profunda.
Mientras tanto, México ya hizo su tarea interna, tras consultar a diversos sectores económicos que coinciden en un punto: el tratado debe fortalecerse, no desmantelarse.
