La tarde y noche de este sábado dejaron una serie de movimientos sutiles pero perceptibles en la Ciudad de México. En cuestión de horas, se registraron varios microsismos en distintas zonas de la capital, principalmente en Iztapalapa y Benito Juárez, generando inquietud entre algunos habitantes.
El primer reporte se dio poco antes de las 19:00 horas, cuando un movimiento de magnitud 2.3 tuvo su epicentro en Iztapalapa. Apenas segundos después, otro sismo aún más ligero —de 1.6— se presentó en la misma zona, confirmando una actividad sísmica localizada y de baja intensidad.
Más tarde, ya entrada la noche, se registró un tercer evento, esta vez en la alcaldía Benito Juárez, con una magnitud de 2.2. Todos los movimientos compartieron una característica clave: ocurrieron a muy poca profundidad, lo que explica por qué algunos vecinos lograron percibirlos pese a su baja magnitud.
Desde el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), autoridades informaron que no se activó la alerta sísmica debido a la baja intensidad de los eventos. No obstante, se mantuvo monitoreo permanente en coordinación con Protección Civil y la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Hasta el momento, no se han reportado daños materiales ni personas lesionadas, lo que confirma que se trató de fenómenos menores. Sin embargo, en redes sociales varios usuarios compartieron sus experiencias, describiendo sensaciones de vibración o pequeños “jalones”.
Este tipo de microsismos no es nuevo en la capital, especialmente en zonas del oriente, donde en años recientes se ha detectado actividad similar. Aunque no representan un riesgo significativo, sí llaman la atención por ocurrir dentro de la propia ciudad.
Más allá de su intensidad, estos eventos funcionan como recordatorio: la actividad sísmica en la CDMX no siempre viene de lejos. Y aunque no enciendan alarmas, sí deberían mantener activa la cultura de prevención.
