La Ciudad de México quiere que el balón ruede antes de que inicie el Mundial 2026. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció que el próximo 15 de marzo el Zócalo de la Ciudad de México será sede de la clase de futbol más grande del mundo, con la intención de romper un récord Guinness y convertir la plancha capitalina en una enorme cancha colectiva.
El anuncio llega días después del concierto masivo de Shakira, que reunió a 400 mil personas y, según autoridades, cerró con saldo blanco. Para el gobierno local, esa convocatoria fue una prueba de que la capital está lista para eventos de escala internacional.
Durante el operativo participaron más de seis mil servidores públicos, se instalaron 52 filtros de acceso y se ofrecieron 129 atenciones médicas. Además, se colocaron 23 pantallas en calles aledañas para ampliar la experiencia. El impacto también se reflejó en la economía: cámaras empresariales reportaron 90% de ocupación hotelera y una derrama cercana a 400 millones de pesos.
En paralelo, la ciudad afina detalles para la Noche de Primavera 2026, que se realizará el 21 y 22 de marzo con 20 sedes, 75 agrupaciones y 450 artistas. Espacios como el Monumento a la Revolución volverán a ser punto de encuentro para conciertos gratuitos.
El mensaje es claro: frente a un mundo marcado por tensiones, la capital apuesta por el espacio público, la cultura y el deporte como puntos de unión. El reto no solo será romper récords, sino mantener la organización y la seguridad en cada convocatoria masiva que ponga a prueba la capacidad de la ciudad.
