Después de semanas de especulación y versiones encontradas, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que su propuesta de reforma electoral ya está lista y será presentada el próximo 24 de febrero, en el marco del Día de la Bandera. Con ello, el gobierno federal abrirá formalmente el debate sobre posibles cambios al sistema político del país.
Aunque el anuncio despeja la incertidumbre sobre los tiempos, el contenido de la iniciativa sigue bajo reserva. La mandataria evitó adelantar detalles y pidió esperar a su presentación oficial para conocer el alcance real de la propuesta. Lo que sí dejó claro fue que el documento que circuló recientemente —y que sugería aumentar el número de diputados federales— no corresponde al proyecto que se enviará al Congreso.
Actualmente, la Cámara de Diputados cuenta con 500 legisladores, y la versión filtrada que hablaba de elevar la cifra a 508 fue descartada por la propia presidenta. Según explicó, el objetivo es impulsar una reforma con sentido y no una propuesta “desdibujada”, en referencia a rumores que, dijo, no reflejan la discusión real que se ha venido construyendo.
La estrategia parece orientada a escuchar demandas ciudadanas antes de definir ajustes al sistema electoral. Sheinbaum subrayó que hay temas planteados por distintos sectores que están siendo considerados, aunque prefirió no profundizar hasta el momento de su presentación formal.
Más allá de los detalles técnicos que se conocerán la próxima semana, el anuncio coloca nuevamente en el centro del debate la forma en que se organiza la representación política en México. En un contexto donde la confianza en las instituciones sigue siendo un tema sensible, cualquier cambio electoral no solo tendrá impacto en las reglas del juego, sino también en la percepción de legitimidad del propio sistema democrático.
