El transporte público de la Ciudad de México empieza a cambiar de rostro… y también de manos. En la Escuela de Operadoras de la Secretaría de Movilidad, cerca de un centenar de mujeres han sido capacitadas entre el año pasado y lo que va de este, con la mira puesta en integrarse tanto a la Red de Movilidad como a rutas concesionadas.
La apuesta no es menor: 97 mujeres ya cuentan con la preparación necesaria para tomar el volante en un sector que históricamente ha estado dominado por hombres. Para la jefa de Gobierno, Clara Brugada, este avance no solo responde a una agenda de igualdad, sino también a una realidad práctica. Según datos oficiales, las mujeres al conducir registran menos percances, lo que refuerza la idea de que su participación puede contribuir a un transporte más seguro.
El anuncio se dio frente a operadores de las rutas 1 y 22, justo cuando comenzó el proceso de retiro de unidades antiguas, algunas con más de tres décadas de servicio. En ese contexto, la mandataria llamó al titular de movilidad, Héctor Ulises García Nieto, a ampliar las convocatorias y facilitar que más mujeres accedan a este tipo de formación.
Desde la dependencia reconocen que existe una falta importante de conductoras, razón por la cual se impulsó la creación de esta escuela especializada. La meta es clara: reducir la brecha en un sector clave para la vida diaria de millones de personas.
Más allá de las cifras, el programa abre una conversación sobre quiénes conducen la movilidad urbana y cómo se construyen entornos más seguros e incluyentes. La transformación del transporte no solo pasa por nuevas unidades o tecnología, sino también por quienes están detrás del volante.
