Ante el repunte de contagios, el Gobierno de la Ciudad de México decidió acelerar su estrategia sanitaria y acercar la vacunación a la población. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, anunció la próxima apertura de entre cinco y seis macrocentros en puntos clave de la capital, con el objetivo de facilitar el acceso y aumentar la cobertura frente al sarampión.
La apuesta es clara: reducir barreras. Estos nuevos espacios operarán con horarios extendidos, condiciones de atención adecuadas y abasto suficiente de vacunas. La medida se suma a los 21 puntos que ya funcionan con jornadas ampliadas para atender tanto en la mañana como por la tarde.
Las cifras explican la urgencia. La secretaria de Salud, Nadine Gasman Zylbermann, informó que se han confirmado 263 casos en la ciudad, incluidos algunos provenientes del Estado de México. De ellos, 23 pacientes han requerido hospitalización y más de tres cuartas partes no contaban con esquema de vacunación previo.
El brote ha impactado principalmente en alcaldías como Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Cuauhtémoc, Iztacalco, Coyoacán e Iztapalapa. Incluso se confirmó el fallecimiento de un bebé de tres meses, mientras otro caso permanece bajo análisis.
Desde el inicio de la campaña el año pasado, se han aplicado más de un millón de dosis, y solo en los últimos días se registró un fuerte incremento gracias a la respuesta ciudadana. Actualmente, más de 400 brigadas recorren la ciudad entre vacunación y cercos sanitarios.
El desafío va más allá de abrir centros: la verdadera contención dependerá de la confianza pública en la inmunización. En una ciudad densa y móvil, vacunarse dejó de ser una decisión individual para convertirse en un acto colectivo de protección.
