La historia de Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, volvió a dar un giro predecible pero contundente. Este martes, un juez federal en Virginia lo sentenció a cinco años de prisión tras comprobar que intentó traficar fentanilo, aun cuando se encontraba bajo supervisión de las autoridades estadounidenses como testigo cooperante.
La Corte Federal del Distrito Este de Virginia confirmó que López Serrano rompió de forma directa el acuerdo que había firmado con la Administración para el Control de Drogas (DEA). Lejos de mantenerse al margen del crimen organizado, reincidió en actividades relacionadas con el narcotráfico, lo que selló su regreso a prisión.
El fallo fue emitido por el juez Anthony Trenga, quien dejó claro que la colaboración previa no lo eximía de responsabilidad. Hijo de Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, antiguo aliado de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el Mini Lic creció dentro de las entrañas del Cártel de Sinaloa y fue fundador del grupo armado conocido como Los Antrax.
Su detención más reciente ocurrió el 13 de diciembre de 2024, luego de una operación encubierta del FBI. Agentes que se hicieron pasar por compradores lograron documentar su participación en la negociación de drogas, mientras que interceptaciones telefónicas y testimonios revelaron planes para importar fentanilo desde México. El delito final: intento de tráfico de más de 400 gramos de esta sustancia.
No era la primera vez que enfrentaba a la justicia estadounidense. Tras la caída del Chapo y el debilitamiento de su facción, fue detenido en 2017 y se declaró culpable en 2018. Aunque en 2022 recibió otra sentencia, logró salir gracias al programa de testigos protegidos. Su libertad duró poco.
El caso vuelve a exhibir una constante incómoda: ni los acuerdos ni las segundas oportunidades han logrado romper el vínculo de ciertos personajes con el crimen. La pregunta ya no es si reincidirán, sino cuánto tiempo tardarán en hacerlo.
