En medio de la discusión sobre seguridad en la capital, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, salió al paso de versiones que apuntaban a un supuesto “pacto de silencio” con los medios de comunicación. La mandataria fue tajante: en la Ciudad de México no hay censura ni acuerdos para callar información, y lo dicho en algunos espacios, aseguró, simplemente no ocurrió así.
Brugada explicó que sus declaraciones recientes fueron descontextualizadas, especialmente en torno a la diferencia entre la baja en la incidencia delictiva y la percepción de inseguridad que aún persiste entre la ciudadanía. “Es falso que haya pedido un pacto de silencio”, sostuvo, al tiempo que defendió la existencia de libertades plenas para ejercer el periodismo en la capital.
Durante un evento público en Xochimilco, la jefa de Gobierno subrayó que su administración no persigue ni limita a la prensa, como —dijo— ocurrió en otros momentos. Reconoció que existen medios críticos de los gobiernos de la llamada Transformación, algo que consideró legítimo y necesario en una democracia. Lo que no es válido, puntualizó, es difundir información falsa o atribuirle palabras que no dijo.
La mandataria también puso sobre la mesa un tema sensible: el impacto de la nota roja en la percepción de seguridad. Señaló que la cobertura excesiva de hechos violentos influye en cómo la población evalúa la realidad cotidiana, aun cuando las cifras oficiales muestren una tendencia a la baja en delitos.
Por ello, Brugada lanzó una invitación abierta a periodistas, académicos, especialistas y sociedad civil para discutir el papel social de los medios, la ética periodística y su relación con el poder público. Un debate necesario, dijo, siempre que se base en hechos y no en versiones distorsionadas.
El mensaje final fue claro: en la Ciudad de México no hay censura ni silencios impuestos. Hay datos, hay debate y también una responsabilidad compartida sobre cómo se informa y cómo eso impacta en la vida pública.
