La Ciudad de México dio un paso en la modernización de su sistema de manejo de residuos con la entrega de 50 nuevos camiones recolectores, como parte de una inversión cercana a los 200 millones de pesos. La acción forma parte de la estrategia del gobierno capitalino para transformar la gestión de la basura y avanzar hacia la meta de aprovechar la mitad de los residuos que se generan en la ciudad en el mediano plazo.
Desde el Zócalo capitalino, la Jefa de Gobierno subrayó que esta renovación vehicular no sólo busca fortalecer el servicio de limpia, sino también reducir el impacto ambiental, ya que las nuevas unidades sustituyen camiones obsoletos que serán enviados a chatarrización y que generaban mayores emisiones contaminantes. El esquema contempla que por cada vehículo adquirido por una alcaldía, el gobierno central entregue otro adicional, duplicando así la capacidad operativa en varias demarcaciones.
Algunas alcaldías resultaron especialmente beneficiadas con este modelo de corresponsabilidad, al ampliar de forma significativa su parque vehicular para la recolección de residuos. A la par, se anunciaron inversiones complementarias para fortalecer la infraestructura ambiental, entre ellas maquinaria para transformar residuos orgánicos en composta, así como nuevos proyectos para reutilizar cascajo, reciclar asfalto y dar un segundo uso a neumáticos desechados.
Las autoridades destacaron que estos esfuerzos sólo serán efectivos si la basura llega correctamente separada desde los hogares, por lo que se reforzó la campaña de separación de residuos que busca cambiar los hábitos cotidianos de la población. Este modelo, señalaron, coloca a la ciudad en una nueva etapa de economía circular, en la que los desechos dejan de ser un problema y se convierten en insumos reutilizables.
Aunque la inversión y los anuncios marcan una ruta clara hacia la sustentabilidad, el verdadero reto estará en la constancia, la supervisión y la participación ciudadana. Transformar la basura implica algo más que nuevos camiones: requiere disciplina social, políticas sostenidas y resultados medibles que respalden la promesa de una ciudad más limpia y menos contaminante.
