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México se prepara para una temporada de huracanes más agresiva: El Niño vuelve a encender las alertas

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Después de un 2025 marcado por lluvias históricas, inundaciones y tormentas que pusieron en jaque a varias ciudades del país, el panorama climático para este año no luce precisamente tranquilo. México ya entró oficialmente a la temporada de huracanes 2026 y los pronósticos apuntan a meses intensos, especialmente en el océano Pacífico, donde se espera una actividad ciclónica por encima de lo habitual.

El arranque formal ocurrió el 15 de mayo en el Pacífico y el próximo 1 de junio comenzará en el Atlántico. Sin embargo, detrás de las fechas oficiales hay un fenómeno que mantiene atentos a meteorólogos y autoridades: el regreso de El Niño, un patrón climático que suele alterar drásticamente el comportamiento de las lluvias y elevar la fuerza de los ciclones tropicales.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, existe una probabilidad superior al 60 por ciento de que El Niño se fortalezca entre mayo y julio, justo antes del periodo más crítico de la temporada, que suele registrarse entre agosto y octubre.

El impacto es claro: aguas más calientes en el Pacífico generan más energía para la formación de tormentas y huracanes de gran intensidad. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México explican que este calentamiento favorece sistemas más poderosos y peligrosos, como ocurrió recientemente con fenómenos devastadores que golpearon las costas mexicanas.

Las estimaciones oficiales calculan entre 29 y 36 ciclones tropicales en ambos océanos durante 2026. Tan solo en el Pacífico podrían desarrollarse entre 18 y 25 sistemas, varios de ellos con potencial para alcanzar categorías 4 o 5. En contraste, el Atlántico tendría una actividad ligeramente menor al promedio, aunque eso no reduce el riesgo para el país.

El coordinador del Servicio Meteorológico Nacional, Fabián Vázquez Romaña, lanzó una advertencia contundente: basta un solo huracán para provocar daños severos. Y México lo sabe bien. Las mayores tragedias no siempre llegan por la velocidad del viento, sino por las inundaciones, deslaves y desbordamientos que dejan las lluvias extremas.

Las autoridades también alertaron sobre otro ingrediente preocupante: el calor. Mientras avanzan las tormentas, gran parte del país seguirá enfrentando temperaturas superiores al promedio y nuevas ondas de calor, principalmente en el norte y noreste del territorio nacional.

El reto para México será doble: enfrentar lluvias torrenciales y soportar temperaturas extremas casi al mismo tiempo. Un escenario que vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de ciudades con drenajes insuficientes, crecimiento urbano desordenado y zonas de riesgo cada vez más expuestas.

Porque aunque cada año los huracanes parecen una historia repetida, la realidad es que el clima ya no se comporta como antes. Y mientras los fenómenos naturales se vuelven más extremos, el verdadero desafío sigue siendo qué tan preparados estamos para resistirlos.

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