Mientras millones de mexicanos siguen enfrentando largas jornadas laborales, inflación y recortes en distintos servicios públicos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidió apostar por una experiencia gastronómica digna de restaurante internacional para alimentar a magistrados y trabajadores durante 2026.
El organismo adjudicó una licitación de hasta 22 millones 229 mil pesos para operar su servicio de comedor entre mayo y diciembre del próximo año. La empresa beneficiada fue Representaciones Profesionales Difra S.A. de C.V., que tendrá la tarea de servir desayunos y comidas no sólo en la Sala Superior del Tribunal, sino también en las sedes regionales de Guadalajara, Monterrey, Veracruz, Ciudad de México y Estado de México.
Pero lo que más llamó la atención no fue únicamente el monto del contrato, sino el sofisticado menú incluido en el recetario institucional llamado TE-Cocinando. Ahí aparecen platillos franceses como boeuf bourguignon y crème brûlée; recetas griegas como avgolemono y fasolia; comida tailandesa como Tom Yum Goong; cocina china como Gong Bao Ji Ding y preparaciones poco comunes en oficinas públicas mexicanas, entre ellas chorba marroquí, salmón glaseado con miel, ramen, udon y pulpo a la menier.
La lista también contempla opciones vegetarianas como hamburguesa de portobello, lasaña de verduras y tacos dorados de flor de jamaica. Todo bajo lineamientos que exigen ingredientes frescos, menús rotativos y presentaciones cuidadas. Incluso se especifica que algunas sopas deberán decorarse con perejil y que las aguas frescas tendrán suficiente fruta para garantizar sabor; si no, los trabajadores podrán pedir más pulpa.
El contrato contempla hasta 7 mil 810 desayunos y 12 mil comidas mensuales. Además, el servicio deberá ofrecer café, panes especiales, tortillas ilimitadas y alternativas para llevar, como baguettes con hasta 250 gramos de carne.
Aunque el Tribunal sostiene que el servicio debe mantener estándares nutricionales y de higiene, la polémica no tardó en crecer. En redes sociales, usuarios cuestionaron el contraste entre la austeridad promovida desde distintos discursos públicos y un comedor institucional con recetas internacionales y costos millonarios.
La discusión va más allá de un menú elegante. El tema vuelve a poner sobre la mesa cómo se utilizan los recursos públicos dentro de instituciones que constantemente hablan de legalidad, transparencia y cercanía con la ciudadanía. Porque mientras buena parte del país exige eficiencia y moderación en el gasto gubernamental, resulta inevitable preguntarse si un tribunal electoral realmente necesita un comedor con nivel gourmet para cumplir sus funciones.
