Si tienes un celular en México, el tiempo empieza a jugar en tu contra. El registro obligatorio de líneas telefónicas ya está en marcha y tiene fecha límite: quien no cumpla podría quedarse, literalmente, sin servicio.
Desde inicios de año, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones puso en marcha un padrón que busca ponerle nombre y apellido a cada número activo en el país. La lógica es directa: reducir delitos como extorsiones y fraudes telefónicos, eliminando el anonimato que durante años facilitó este tipo de prácticas.
El proceso aplica para todos. No importa si tu línea es nueva o ya lleva años activa, ni si usas prepago o plan. Cada usuario debe vincular su número a su identidad, ya sea con CURP o RFC en el caso de empresas. El trámite, aseguran las autoridades, es gratuito y puede realizarse en línea o directamente con las compañías telefónicas.
Pero aquí viene lo importante: la fecha límite está fijada para el 30 de junio. Después de ese día, las consecuencias no son menores. Las operadoras podrán suspender el servicio, lo que implica perder llamadas, mensajes y datos móviles. En algunos casos, la línea quedaría limitada únicamente a números de emergencia como el 911.
El problema es que la respuesta ciudadana ha sido baja. Reportes recientes indican que apenas una quinta parte de los usuarios ha completado el registro, lo que encendió alertas sobre un posible “apagón digital” masivo si no se acelera el proceso. Incluso ya hay voces en el Senado, como la del legislador Pablo Angulo, que proponen extender el plazo hasta 2028 para evitar afectaciones.
Mientras tanto, la autoridad prepara campañas para empujar el registro en las próximas semanas. Sin embargo, más allá de la intención de combatir delitos, el reto real está en el equilibrio: seguridad sin excluir a millones que, por desinformación o falta de acceso, podrían quedarse desconectados. Porque en un país donde el celular es casi una extensión de la vida diaria, perder la línea no es un detalle… es quedarse fuera.
