Las intensas lluvias que golpearon Cuajimalpa a inicios de semana dejaron una estampa complicada para cientos de habitantes: calles cubiertas de lodo y granizo, viviendas afectadas, problemas de movilidad y severos encharcamientos en distintos puntos de la demarcación. Sin embargo, mientras vecinos enfrentaban las consecuencias de la tormenta y comenzaban las labores de limpieza, la presencia pública del alcalde Carlos Orvañanos tardó en llegar.
Fue hasta este miércoles cuando el edil realizó recorridos por algunas de las zonas más afectadas, casi dos días después de que se registraran las precipitaciones que provocaron diversas emergencias en la alcaldía. Para entonces, gran parte de los trabajos de limpieza ya se encontraban en marcha y muchos habitantes habían comenzado por cuenta propia a retirar agua, lodo y residuos acumulados frente a sus viviendas.
De acuerdo con información de la alcaldía, desde las primeras horas posteriores a la tormenta se desplegó un operativo de atención conformado por más de 15 cuadrillas de limpieza, maquinaria pesada, camiones de volteo, unidades recolectoras y personal operativo especializado. El objetivo fue recuperar la movilidad y reducir los daños ocasionados por la acumulación de granizo, basura y material arrastrado por las corrientes de agua.
Durante su recorrido, Orvañanos visitó colonias y puntos estratégicos como Camino Ahuatenco, Agua Bendita, Loma Bonita, Contadero, Las Tinajas, Pascuas y San Pablo Chimalpa, una de las comunidades que registró mayores afectaciones. Ahí se supervisaron labores de limpieza, desazolve y rehabilitación de espacios públicos.
Las autoridades informaron que fueron retiradas más de 75 toneladas de residuos y material acumulado en vialidades y espacios comunitarios. Tan solo en San Pablo Chimalpa se reportó el retiro de aproximadamente 20 toneladas de granizo que permanecían sobre calles y banquetas tras el paso de la tormenta.
Además, brigadas de servicios urbanos realizaron la limpieza de más de 100 coladeras y rejillas, trabajos de desazolve en avenidas principales y la recolección de muebles y objetos dañados por el agua en colonias como Antonio Ancona, Ocote, Pascuas, Jacarandas, Trueno y Puente Echanove.
La emergencia también dejó daños en diversas vialidades, por lo que se implementaron trabajos de bacheo utilizando cerca de 24 toneladas de asfalto caliente en puntos como Vasco de Quiroga, Avenida Jacarandas, Arteaga y Salazar, así como en Camino a Ahuatenco.
A pesar de los recursos movilizados y de los trabajos reportados por la administración local, entre vecinos persiste el cuestionamiento sobre la rapidez de la respuesta visible de las autoridades. La situación volvió a poner sobre la mesa un tema recurrente durante las emergencias urbanas: la importancia de que la atención institucional no solo sea efectiva en lo operativo, sino también oportuna en el acompañamiento directo a la ciudadanía cuando más lo necesita.
