La discusión por tres letras llegó hasta el árbitro electoral. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación intervino y ordenó al Instituto Nacional Electoral volver a analizar el uso de las siglas “CSP” por parte de la organización Construyendo Sociedades de Paz, que busca convertirse en partido político nacional.
La decisión cambió el rumbo del caso. Por unanimidad, la Sala Superior dejó sin efecto la resolución inicial que había desechado la queja presentada por la titular del Ejecutivo. En otras palabras, el análisis deberá hacerse de nuevo, pero esta vez considerando no solo aspectos formales, sino también el posible impacto en terceros.
Mientras se realiza esta revisión, el Tribunal fijó una medida inmediata: la agrupación deberá utilizar su nombre completo y evitar el uso de “CSP” hasta que exista una resolución definitiva. Esto no detiene su proceso de formación como partido, pero sí limita la identidad con la que puede promoverse ante simpatizantes.
El trasfondo del conflicto es político y simbólico. Las siglas coinciden con las iniciales de Claudia Sheinbaum, quien expresó su inconformidad y adelantó que el gobierno recurrirá a las vías legales necesarias para impedir esa coincidencia en el registro partidista.
Detrás del proyecto se encuentra el grupo que busca dar continuidad al camino del extinto PES, encabezado por Hugo Éric Flores. Se trata del tercer intento por regresar al escenario electoral, ahora bajo una nueva denominación.
El Tribunal dejó claro que su decisión no anticipa un veredicto final. La última palabra la tendrá el INE tras revisar a fondo el caso.
La polémica revela que, en política, los símbolos importan tanto como las propuestas. Porque en un terreno donde la identidad es capital, hasta tres letras pueden convertirse en campo de batalla.
