La reaparición pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador para promover donativos en apoyo a Cuba generó una nueva conversación política, a la que ahora se sumó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no descartó contribuir personalmente a esta causa.
Durante su intervención, la mandataria explicó el origen de la cuenta bancaria difundida por el exjefe del Ejecutivo, aclarando que no se trata de una iniciativa gubernamental, sino de un esfuerzo impulsado por ciudadanos a través de la asociación civil Humanidad con América Latina.
Sheinbaum señaló que este llamado tiene un enfoque humanitario y responde a las condiciones que enfrenta la población cubana, particularmente por los efectos del bloqueo económico que ha impactado en sectores clave como el suministro energético. Entre las consecuencias más visibles, mencionó el incremento de apagones en la isla.
Al ser cuestionada sobre si participará directamente con una aportación, la presidenta respondió que es probable que sí lo haga, pero a título personal. Con ello, buscó marcar una línea entre su postura individual y la acción institucional del gobierno.
La mandataria insistió en que la convocatoria debe entenderse como un gesto solidario. “Es un llamado para apoyar a un pueblo que enfrenta dificultades derivadas de un aislamiento de décadas”, explicó, al tiempo que defendió el derecho de la ciudadanía a organizarse para canalizar ayuda internacional.
El tema, sin embargo, no ha estado exento de polémica. La difusión de la cuenta bancaria provocó cuestionamientos en redes sociales y críticas por parte de sectores opositores, quienes pusieron en duda la transparencia del mecanismo.
Ante ello, Sheinbaum reiteró que la iniciativa surgió a partir de un desplegado firmado por diversas personalidades y que posteriormente fue retomada por López Obrador en sus redes sociales, lo que amplificó su alcance y generó el debate público.
Más allá de las posturas políticas, el episodio vuelve a evidenciar cómo los temas internacionales pueden trasladarse al terreno doméstico. La solidaridad, en este caso, no solo se mide en donativos, sino también en la capacidad de generar confianza y claridad sobre el destino de los recursos en un entorno donde la opinión pública exige cada vez mayor transparencia.
