El fin de las vacaciones de Semana Santa trajo consigo una escena conocida, pero siempre intensa: el regreso masivo a la Ciudad de México. Desde carreteras hasta terminales de autobuses, el movimiento fue constante y dejó ver el cierre de uno de los periodos de mayor movilidad del año.
En accesos clave como Insurgentes Norte, el flujo vehicular aumentó notablemente desde tempranas horas. Familias completas, maletas y largas filas marcaron el ritmo de una jornada en la que miles de capitalinos emprendieron el retorno a casa tras varios días fuera.
La misma postal se repitió en la Central de Autobuses del Norte, donde la afluencia de pasajeros evidenció la alta demanda de transporte terrestre. Entre llegadas, salidas y tiempos de espera, el cierre del puente vacacional se vivió con intensidad.
En carretera, el panorama no fue distinto. Caminos y Puentes Federales reportó carga vehicular considerable en autopistas como la México-Acapulco, así como en casetas estratégicas como Tepotzotlán y San Marcos, donde los ingresos hacia la capital registraron saturación. La recomendación fue clara: reducir la velocidad y manejar con precaución ante el incremento del tránsito.
El regreso también reflejó el éxito de los destinos turísticos. Acapulco alcanzó niveles altos de ocupación hotelera, con cifras que superaron el 80 por ciento en sus distintas zonas. Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco siguieron la misma tendencia, consolidándose como puntos clave durante estas fechas.
Así, mientras las playas y destinos comienzan a vaciarse, la ciudad vuelve a llenarse. El contraste es evidente: del descanso al tráfico, del silencio al ruido cotidiano.
