El cuidado de animales rescatados volvió al centro de la conversación pública en la capital. Tras denuncias sobre maltrato, desorganización y falta de transparencia en algunos espacios, el Congreso de la Ciudad de México abrió la puerta a una nueva discusión: crear una Ley de Albergues y Refugios que establezca reglas claras y garantice condiciones dignas para perros, gatos y otros animales bajo resguardo.
El punto de partida fue el foro Fortalecimiento de la Regulación de los Refugios de Animales en la Legislación, realizado en el Salón Nelson Mandela. Ahí se reunieron activistas, especialistas y rescatistas que, más allá del debate, coincidieron en una realidad incómoda: hoy no existe información confiable sobre cuántos refugios operan ni cuántos animales albergan.
Desde el ámbito legislativo, el diputado Manuel Talayero subrayó que el objetivo no es cerrar espacios ni obstaculizar el trabajo de quienes rescatan animales, sino generar lineamientos básicos que permitan operar con orden. Entre los puntos que se buscan atender están las condiciones de higiene, la atención médica y la coordinación con autoridades.
La conversación también dejó claro que cualquier regulación debe construirse junto a quienes enfrentan el día a día: falta de recursos, dependencia de donaciones y sobrecupo constante. Legisladores de distintas fuerzas políticas coincidieron en que la norma debe reflejar esa realidad y no convertirse en una carga imposible de cumplir.
Otro de los temas clave será diferenciar entre refugios, albergues y espacios destinados a fauna silvestre, así como analizar la posible creación de instancias independientes de supervisión.
El proceso continuará con cinco foros adicionales que se desarrollarán hasta abril, cuyas conclusiones servirán como base para una legislación integral.
Más allá del papel, el reto será equilibrar el impulso solidario de la sociedad civil con estándares que realmente protejan a los animales. Porque rescatar implica mucho más que buena voluntad: también exige responsabilidad.
