La comunicación política ya no se pelea únicamente en conferencias, spots o debates televisivos. Ahora también se disputa entre transmisiones en vivo, reels, podcasts y publicaciones virales. Bajo esa lógica, Ariadna Montiel Reyes compartió una imagen que rápidamente llamó la atención en redes sociales: una reunión con decenas de creadores de contenido afines al movimiento de la llamada Cuarta Transformación.
A través de sus plataformas digitales, la dirigente morenista informó que sostuvo un encuentro con influencers, periodistas digitales y comunicadores para dialogar sobre la importancia de “comunicar desde el territorio” y continuar fortaleciendo el proyecto político que encabeza Morena.
En el mensaje, Montiel reconoció el trabajo de quienes —según expresó— contribuyen a informar, generar conciencia y mantener viva “la voz del pueblo”. La fotografía difundida mostró a cerca de 50 asistentes reunidos alrededor de la dirigencia nacional del partido guinda.
Entre los perfiles que aparecieron en la imagen destacan Juncal Solano, Abraham Mendieta, Erick Gutiérrez y el caricaturista Monero Rapé, además de otros comunicadores digitales que durante los últimos años han ganado presencia dentro de las conversaciones políticas en internet.
También estuvo presente Camila Martínez, encargada de las áreas de comunicación, difusión y propaganda del partido.
Aunque Morena presentó el encuentro como un espacio de diálogo y articulación narrativa, la reunión volvió a abrir la conversación sobre el peso que tienen actualmente los creadores digitales en la política mexicana. Y es que, en los últimos procesos electorales, las redes sociales dejaron de ser simples plataformas de difusión para convertirse en territorios estratégicos donde se construyen posicionamientos, tendencias y debates públicos.
La apuesta parece clara: fortalecer una estructura de comunicación menos dependiente de medios tradicionales y mucho más conectada con audiencias jóvenes y usuarios que consumen información desde TikTok, YouTube, Facebook o X.
Sin embargo, este tipo de acercamientos también generan cuestionamientos sobre los límites entre comunicación política, propaganda partidista e independencia informativa. Sobre todo en un contexto donde muchos creadores digitales combinan opinión, activismo y difusión política frente a comunidades que, en ocasiones, perciben esos contenidos como información neutral.
La reunión organizada por Morena confirma algo que ya resulta imposible ignorar: la batalla política del presente también se libra en algoritmos, transmisiones en vivo y pantallas de celular. Y mientras los partidos buscan dominar la conversación digital, el verdadero desafío seguirá siendo distinguir entre influencia, información y estrategia política disfrazada de contenido cotidiano.
