Un operativo coordinado entre autoridades federales y de la Ciudad de México destapó parte de la estructura criminal del grupo conocido como Tren de Aragua en la capital. El despliegue se concentró en la colonia Valle Gómez, alcaldía Venustiano Carranza, donde fueron cateados dos inmuebles y se logró la detención de Lesli Valeri Flores Arrieta, de 40 años, identificada como una de las piezas clave en el cobro de cuotas ligadas a la explotación sexual.
De acuerdo con las investigaciones, “Lesli” no solo exigía pagos a mujeres víctimas de trata, sino que también fungía como enlace entre el Tren de Aragua y La Unión Tepito. Su papel incluía la venta de droga y la administración del llamado “cobro de piso” en zonas como Sullivan y avenida Revolución. Durante el cateo, las autoridades aseguraron metanfetamina, marihuana y una libreta con nombres que presuntamente detallaban los pagos exigidos a trabajadoras sexuales.
En acciones paralelas, fueron detenidos cuatro de sus principales colaboradores —algunos de ellos familiares— señalados por participar en la distribución de narcóticos, extorsión y control territorial en distintas alcaldías. En su poder se encontraron un arma de fuego, teléfonos celulares y más droga.
La operación se extendió hasta Iztapalapa, donde se cumplimentó una orden de aprehensión contra Bryan Betancourt Olivera, señalado como operador financiero del Tren de Aragua. Según las autoridades, utilizaba cuentas bancarias para mover recursos ilícitos y facilitaba viviendas para resguardar tanto a integrantes del grupo como a mujeres de origen venezolano.
Además, se ejecutaron siete órdenes de aprehensión adicionales en distintos centros penitenciarios del país. El mensaje es claro: el combate a la trata avanza, pero el reto sigue siendo desmontar por completo las redes que se alimentan de la vulnerabilidad y la impunidad.
