La rivalidad volvió a encenderse en el diamante y esta vez la balanza se inclinó del lado estadounidense. La Selección de Estados Unidos de béisbol derrotó 5-3 a la Selección Mexicana de Béisbol en el Clásico Mundial de Béisbol, resultado que le permitió colocarse como líder del Grupo B con marca perfecta.
El duelo disputado en el Daikin Park tuvo un punto de quiebre claro: una tercera entrada explosiva en la que el conjunto estadounidense fabricó un rally de cinco carreras. Dos batazos largos marcaron el rumbo del partido y terminaron por inclinar la balanza en favor del equipo local.
Primero apareció Aaron Judge con un cuadrangular de dos carreras que encendió la ofensiva. Poco después, Roman Anthony conectó otro jonrón, esta vez de tres anotaciones, ampliando la ventaja hasta un contundente 5-0.
Ese momento terminó siendo decisivo. Aunque México reaccionó en la segunda mitad del juego, el daño inicial fue suficiente para que Estados Unidos controlara el marcador.
En el montículo, el abridor estadounidense Paul Skenes firmó una actuación sólida al lanzar cuatro entradas en blanco, permitir apenas un hit y recetar siete ponches. Su dominio durante la primera mitad del encuentro complicó seriamente la ofensiva mexicana.
El equipo tricolor tuvo que improvisar desde el inicio. México apostó por un “bullpen day”, iniciando el juego con Manny Barreda como abridor emergente tras la baja del lanzador Taj Bradley. Sin embargo, el plan se tambaleó cuando el pitcheo mexicano permitió el rally en la tercera entrada.
La reacción mexicana llegó más tarde. En el sexto inning, Jarren Durán conectó un jonrón solitario que rompió la blanqueada, mientras que Joey Meneses impulsó otra carrera para acercar la pizarra.
Durán volvió a aparecer en el octavo capítulo con otro cuadrangular que redujo la diferencia a 5-3 y devolvió algo de esperanza al equipo tricolor. Sin embargo, la ofensiva mexicana no logró completar la remontada y el juego terminó con una doble matanza que apagó la última amenaza.
El resultado no solo representó una victoria para Estados Unidos, también significó su revancha tras las tres derrotas consecutivas que México le había propinado en ediciones anteriores del torneo.
Ahora los caminos de ambos equipos se separan momentáneamente. Estados Unidos buscará cerrar invicto la fase de grupos ante Italia, mientras que México tendrá descanso antes de disputar un partido clave frente a los italianos, donde se definirá su futuro en el torneo.
El mensaje que deja el duelo es claro: en torneos cortos, una sola entrada puede cambiarlo todo. Y en esta ocasión, cinco carreras bastaron para inclinar un juego que México peleó hasta el final.
