Entre salones, recreos y pizarrones, la salud mental empezó a ocupar un espacio clave en las escuelas públicas de la Ciudad de México. De marzo de 2025 a enero de 2026, la estrategia Vida Plena, Corazón Contento permitió detectar y atender 75 casos de riesgo suicida en secundarias y planteles de media superior, un dato que pone en perspectiva la urgencia de mirar más allá del rendimiento académico.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó los resultados del programa en una secundaria de Iztacalco y adelantó que este año se buscará alcanzar el 100% de cobertura en ambos niveles educativos. La meta es clara: que la atención emocional llegue de forma constante a todas las comunidades escolares, sin excepciones ni pausas.
Hasta ahora, la estrategia ha beneficiado a más de 700 mil personas, en su mayoría estudiantes, gracias al trabajo de 200 especialistas en salud mental que visitan las escuelas cada 15 días. Actualmente, el programa ya está presente en casi todas las secundarias de la capital y en nueve de cada diez planteles de media superior. A esto se suman más de 11 mil actividades, como talleres, charlas y espacios de escucha, donde también participan docentes y familias.
El impacto va más allá de las cifras. Las intervenciones han permitido identificar casos de violencia escolar, abuso sexual y consumo de sustancias, además de situaciones de riesgo suicida que fueron canalizadas a instancias especializadas. En una ciudad que, aunque tiene una tasa de suicidio menor al promedio nacional, ocupa los primeros lugares por número total de casos, la prevención temprana cobra un peso especial, sobre todo entre adolescentes y jóvenes.
Durante el acto también se presentaron nuevas guías de actuación para las escuelas, pensadas como rutas claras para saber cómo actuar ante distintas señales de alerta. Incluso una estudiante tomó la palabra para contar cómo el programa le ayudó a reconocer emociones y pedir apoyo.
El mensaje de fondo es simple pero poderoso: cuidar la mente también es parte de educar. Y cuando las escuelas aprenden a escuchar, pueden convertirse en el primer espacio seguro para muchas historias que apenas comienzan.
