La movilización por el Día Internacional de la Mujer volvió a llenar de voces y consignas las calles de la capital. Miles de mujeres marcharon para exigir justicia, seguridad y un alto a la violencia de género. Sin embargo, al cierre de la jornada también se registraron algunos incidentes que encendieron el debate público.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum lamentó que parte de los actos violentos ocurridos al final de la manifestación fueran protagonizados por hombres, una situación que calificó como difícil de comprender en el contexto de una protesta convocada principalmente por mujeres.
La mandataria señaló que un grupo reducido intentó ingresar por la fuerza al Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México, sede del gobierno capitalino, lo que provocó momentos de tensión en el centro histórico. De acuerdo con su versión, algunos de los participantes en esos disturbios eran hombres que actuaban al margen de la movilización principal.
Pese a esos episodios aislados, Sheinbaum destacó que la marcha reunió a cerca de 100 mil mujeres en la Ciudad de México, quienes se manifestaron para visibilizar la violencia que enfrentan en el país. En la mayoría de las entidades, añadió, las movilizaciones se desarrollaron de manera pacífica.
La presidenta también reiteró que su administración no comparte el uso de la violencia durante las protestas y recordó que en años recientes se han instalado cercos de seguridad para proteger edificios históricos y evitar confrontaciones entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Desde días antes de la marcha se colocaron vallas metálicas de varios metros de altura alrededor de inmuebles emblemáticos como el Palacio Nacional y otras sedes gubernamentales del primer cuadro de la ciudad. Según el gobierno, estas medidas buscan reducir riesgos y preservar el patrimonio urbano.
Más allá de los incidentes, la jornada volvió a poner en el centro una realidad que persiste en el país. En México, alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día, una cifra que refleja la dimensión del problema. Tan solo en 2025 se registraron 2,798 homicidios de mujeres, de los cuales 725 se investigan como feminicidio.
La marcha del 8M, más que una protesta anual, se ha convertido en un termómetro social que recuerda que la exigencia de seguridad y justicia para las mujeres sigue siendo una deuda pendiente. Y aunque las consignas cambian cada año, el mensaje central permanece: la lucha continúa mientras la violencia no desaparezca.
