Un operativo de alto impacto realizado en Tapalpa, Jalisco, terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, según confirmó la Secretaría de la Defensa Nacional.
La intervención, planeada con base en inteligencia estratégica, reunió a fuerzas especiales del Ejército, la Guardia Nacional y apoyo aéreo. La operación tenía como objetivo detener a integrantes clave del grupo criminal, pero derivó en un enfrentamiento tras una agresión directa contra el personal militar.
De acuerdo con el reporte oficial, las fuerzas federales repelieron el ataque, lo que dejó un saldo inicial de cuatro presuntos integrantes del CJNG abatidos y tres más gravemente heridos. Estos últimos fallecieron mientras eran trasladados para recibir atención médica; entre ellos se encontraba el propio Oseguera Cervantes.
Durante el despliegue también fueron capturados otros dos presuntos miembros del grupo y se aseguraron vehículos blindados y armamento de alto poder, incluidos lanzacohetes capaces de derribar aeronaves o penetrar blindajes.
El operativo no estuvo exento de riesgos: tres elementos de las fuerzas armadas resultaron lesionados y fueron trasladados de emergencia para recibir atención especializada.
Las autoridades señalaron que la acción fue ejecutada por fuerzas mexicanas, aunque se contó con información de inteligencia compartida por agencias estadounidenses, como parte de los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad.
Tras el enfrentamiento, se desplegaron refuerzos en Jalisco y estados cercanos para evitar posibles reacciones del grupo criminal.
La caída de uno de los líderes más buscados representa un golpe simbólico y operativo para la organización. Sin embargo, también reabre el debate sobre si la eliminación de figuras clave logra debilitar realmente a estas estructuras o solo acelera su recomposición bajo nuevos liderazgos.
