En medio de críticas y dudas en redes sociales, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles se colocó en el centro de la conversación pública durante Semana Santa. La presidenta Claudia Sheinbaum salió a responder con datos en mano: más de 164 mil pasajeros utilizaron el aeropuerto en un solo periodo vacacional, distribuidos en mil 233 vuelos.
Las cifras fueron difundidas tras la polémica generada por imágenes del aeropuerto aparentemente lleno. Mientras algunos cuestionaban la veracidad o el contexto de esas escenas, el gobierno federal optó por reforzar su postura con números concretos y nuevos registros visuales que mostraban alta afluencia de viajeros.
Según lo compartido, la operación del AIFA alcanzó niveles de ocupación total en rutas disponibles, lo que, desde la narrativa oficial, refleja una creciente consolidación del aeropuerto como opción para viajar. Las imágenes mostraban salas con movimiento constante, filas activas y una dinámica propia de temporadas altas.
El episodio no es aislado. Desde su inauguración, el AIFA ha sido objeto de debate constante: para unos, símbolo de modernización; para otros, un proyecto que aún busca consolidarse plenamente. En ese contexto, cada dato, cada fotografía y cada periodo vacacional se convierten en una especie de termómetro sobre su desempeño.
