La tarde de este jueves se complicó para miles de usuarios del Metro de la Ciudad de México. En plena hora pico, autoridades anunciaron el cierre parcial de varias estaciones de la Línea 5 debido a una falla relacionada con las altas temperaturas registradas en la capital durante los últimos días.
La interrupción afectó el tramo que va de Terminal Aérea hasta Pantitlán, una de las zonas más transitadas del sistema por su conexión con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y diversas líneas de transporte público.
El director del Metro, Adrián Rubalcava, explicó que la suspensión se debió a trabajos de revisión y corrección en la barra guía ubicada entre las estaciones Hangares y Terminal Aérea. Según detalló, el problema surgió por la dilatación de componentes metálicos causada por el intenso calor que afecta actualmente a la ciudad.
La noticia tomó por sorpresa a cientos de pasajeros que buscaban llegar al aeropuerto o regresar a casa. Las estaciones cerradas fueron Terminal Aérea, Hangares y Pantitlán, esta última considerada uno de los puntos de conexión más importantes de toda la red.
Mientras tanto, el servicio quedó operando únicamente entre Politécnico y Oceanía, donde comenzaron a acumularse usuarios intentando encontrar rutas alternas para continuar sus trayectos.
La situación volvió a poner sobre la mesa los efectos que las temperaturas extremas ya están teniendo sobre la infraestructura urbana de la capital. Aunque las fallas técnicas en el Metro no son nuevas, el argumento del calor como detonante refleja cómo las olas térmicas empiezan a impactar sistemas que operan bajo presión todos los días.
Además del caos vial y las largas filas, el cierre afectó directamente a personas que se dirigían al aeropuerto en medio de uno de los horarios más saturados del día. Muchos usuarios reportaron retrasos, confusión y falta de información inmediata al momento de buscar opciones de traslado.
Hasta el cierre de la jornada, las autoridades no habían confirmado una hora exacta para el restablecimiento total del servicio, aunque advirtieron que los trabajos continuarían durante la noche.
El episodio deja una señal clara: el calor extremo ya no solo representa un problema ambiental o de salud pública. También comienza a exhibir la fragilidad de la infraestructura urbana en una ciudad donde millones de personas dependen diariamente del transporte público para moverse.
