Lo que comenzó como un paseo en trajinera terminó convertido en tendencia. Un video grabado en Xochimilco, en la Ciudad de México, desató un intenso debate en redes sociales luego de mostrar a un grupo de personas practicando nudismo en un espacio público. Las reacciones no tardaron: desde quienes lo defendieron como una expresión de libertad, hasta quienes cuestionaron su pertinencia en un entorno familiar.
Tras la viralización, el colectivo Nudistas Mexicanos salió a fijar postura y aclarar lo ocurrido. En su versión, la actividad no tuvo relación con excesos ni comportamientos fuera de control. Reconocieron que había consumo de alcohol, pero aseguraron que se mantuvo en un ambiente tranquilo, sin afectar la convivencia ni alterar el orden.
El grupo insistió en que el nudismo que practican no tiene una connotación sexual, sino que responde a una filosofía ligada al respeto, la aceptación del cuerpo y el bienestar personal. Según explicaron, su intención no fue incomodar ni provocar, y durante el recorrido procuraron mantenerse en zonas con menor afluencia, además de seguir las indicaciones del remero para evitar conflictos.
Uno de los puntos que más subrayaron fue la forma en que el video salió a la luz. Afirmaron que fue grabado sin su conocimiento ni consentimiento, lo que, desde su perspectiva, abre otra discusión sobre privacidad en espacios públicos y el uso de imágenes en redes sociales.
Más allá de la polémica, el colectivo planteó que su objetivo es visibilizar el nudismo como una práctica existente en México y abrir conversaciones sobre nuevas formas de convivencia. En ese contexto, anunciaron la realización de un evento denominado “Día al Desnudo”, previsto para finales de mayo en la capital.
El episodio, amplificado por la viralidad digital, refleja cómo ciertos temas aún generan tensiones entre libertad individual, normas sociales y el uso compartido del espacio público, especialmente en una ciudad donde convergen tradiciones, turismo y diversidad cultural.
