El reciente derrumbe de un inmueble en la colonia Tránsito volvió a encender las alarmas sobre el estado de muchas construcciones en la alcaldía Cuauhtémoc. Organizaciones civiles advirtieron que en la demarcación existen más de 500 predios catalogados con alto riesgo estructural, algunos de ellos con irregularidades graves como niveles adicionales a los permitidos o años sin revisiones técnicas.
La alerta surgió después del colapso de un edificio en demolición ubicado en San Antonio Abad 124, colonia Tránsito, un accidente que dejó tres trabajadores fallecidos y reavivó el debate sobre la supervisión de obras y estructuras antiguas en la zona.
Para Rita Cecilia Contreras Ocampo, presidenta de la organización Movimiento Nueva Aztlán, el siniestro refleja una problemática más profunda: la falta de inspección constante en edificios que ya habían sido señalados como peligrosos. Según explicó, existen inmuebles identificados desde hace años como de alto riesgo que siguen habitados o utilizados con fines distintos a los autorizados.
Entre los ejemplos mencionados se encuentran construcciones ubicadas en Agustín Delgado Alfaro 28 y en la zona de Chimalpopoca, donde algunos edificios superan el número de niveles permitido y, pese a ello, continúan en operación.
El problema se agrava en un contexto de crecimiento inmobiliario y cambios urbanos acelerados. Activistas señalan que procesos como la gentrificación y el desarrollo irregular han incrementado la presión sobre edificios antiguos, muchos de los cuales fueron construidos hace décadas y requieren mantenimiento especializado.
Además, denunciaron que varias vecindades del centro de la ciudad han sido adaptadas sin supervisión técnica para funcionar como bodegas o comercios. En áreas comprendidas entre San Pablo y Tepito, por ejemplo, se han detectado modificaciones estructurales improvisadas que podrían representar riesgos tanto para trabajadores como para residentes.
Ante este panorama, los activistas pidieron a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega reforzar la vigilancia en colonias de la demarcación y ordenar revisiones estructurales más frecuentes. También solicitaron que los directores territoriales participen activamente en la identificación de edificios en riesgo y en la orientación a los vecinos.
La preocupación no es menor. Especialistas recuerdan que muchas construcciones afectadas por el Sismo de Puebla de 2017 deben revisarse al menos cada cinco años, un plazo que en muchos casos ya fue superado.
