Un percance vial ocurrido en el oriente de la capital terminó convirtiéndose en algo más que un simple choque. La situación escaló cuando el conductor presuntamente vinculado a la alcaldía Cuauhtémoc se vio involucrado en un accidente y decidió retirarse del lugar sin asumir responsabilidad.
El incidente se registró en las inmediaciones de Río Churubusco, a la altura del acceso al paradero de Pantitlán. Ahí, una camioneta blanca con logotipos oficiales impactó una unidad de transporte público. Tras el golpe, en lugar de detenerse, el conductor intentó escapar. En su intento por evadir el reclamo, realizó maniobras riesgosas, incluyendo avanzar en reversa para abrirse paso.
Sin embargo, su salida no fue tan sencilla. El flujo vehicular lo obligó a detenerse metros más adelante, en la zona de Moctezuma. Fue entonces cuando la tensión aumentó. Testigos señalaron que el hombre reaccionó con actitud desafiante ante quienes buscaban explicaciones, mientras su acompañante respaldaba su postura.
Versiones de quienes presenciaron la escena indican que el conductor aparentaba estar en condiciones poco adecuadas para manejar. Incluso, habría intentado confrontar físicamente a la persona afectada. Pese a ello, no se reportó intervención inmediata ni sanción alguna. El episodio terminó sin consecuencias visibles para el responsable.
Más allá del incidente, el caso vuelve a poner sobre la mesa un tema recurrente: cuando los símbolos institucionales aparecen en situaciones de conflicto, la ciudadanía espera claridad y rendición de cuentas. La percepción de que algunos pueden evadir responsabilidades no solo afecta a quienes sufren el daño directo, sino que también erosiona la confianza en las estructuras públicas.
