Entre pendientes urbanos y retos que no desaparecen, el transporte capitalino comienza a recuperar terreno en la percepción ciudadana. El Sistema de Transporte Colectivo Metro alcanzó un nivel de aprobación del 60%, su mejor evaluación reciente, acompañado por una caída significativa en las opiniones negativas, que ahora se sitúan en 23%.
Este repunte no ocurre en aislamiento. La mejora coincide con un momento favorable para la administración encabezada por Clara Brugada, cuya gestión obtuvo una aprobación general de 63%. El transporte público aparece así como uno de los pilares mejor valorados por la ciudadanía, con 51% de opiniones positivas, consolidando una recuperación que no parecía segura tras los altibajos registrados durante 2025.
El sistema mostró tropiezos en meses como mayo y noviembre del año pasado, pero logró revertir la tendencia y alcanzar su mejor evaluación en el arranque de 2026, ya bajo la dirección de Adrián Rubalcava. Esta evolución sugiere que, al menos en el día a día, los usuarios perciben mejoras tangibles en el servicio.
Sin embargo, el panorama general está lejos de ser uniforme. La preocupación por la inseguridad creció de manera notable, pasando de 60% a 79% como principal problema identificado por los capitalinos. Aunque más de la mitad considera que la situación ha mejorado, la opinión pública sigue dividida.
Otros indicadores reflejan claros contrastes: mientras la economía y los programas sociales mantienen niveles sólidos de respaldo, el combate a la corrupción continúa siendo el talón de Aquiles, con una desaprobación que domina el ánimo social.
En ese contexto, el avance del Metro destaca como un respiro dentro de un escenario complejo. Pero también deja una lectura clara: mejorar un servicio clave puede generar confianza, aunque no basta para disipar las inquietudes profundas que aún definen la vida en la ciudad.
