¿Sabes cómo funciona el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano?

La madrugada del 19 de febrero, una nueva alerta sísmica despertó a la ciudad, luego del sismo de 7.2 grados de magnitud que se vivió el pasado viernes con epicentro en Pinotepa Nacional. Gracias al aviso oportuno que brindó el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), se contó con 80 segundos antes del impacto, tiempo suficiente para resguardarse en un lugar seguro. Pero ¿sabes cómo funciona este sistema?

El SASMEX es operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico A. C. (CIRES), y tiene como función advertir con anticipación a diversas ciudades cuando un sismo se estima fuerte y puede causar daños. El SASMEX tiene sensores que cubren las regiones sísmicas de subducción de la Placa de Cocos y el sur del Eje Neovolcánico Transversal en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Puebla y Oaxaca. Cuando se detecta un sismo, se estima en pocos segundos su tamaño y se envía el aviso por ondas de radio a las ciudades que difunden la alerta del SASMEX: la CDMX, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelos y Puebla.

La fuerza liberada por el movimiento de placas se propaga en ondas sísmicas que son captadas por los sensores del SAS, que se enfocan en la detección de ondas superficiales, causantes de los daños en infraestructura producidos por los temblores. Dichas ondas poseen una velocidad de propagación de entre 3.5 y 4.0 kilómetros por segundo, lo que significan que tardan entre 75 y 85 en viajar de Guerrero a la CDMX.

El Sistema de Alerta emite 2 tipos de alerta: alerta preventiva y alerta pública. Si los efectos del sismo son moderados, se emite la alerta preventiva. Si son efectos fuertes, se emite la alerta pública.

Una vez que los sensores sísmicos realizan los cálculos que indican un sismo fuerte, envían esta información por radio sistemas de cómputo ubicados en las ciudades bajo la cobertura del SAS. La anticipación de la señal de alerta, previo a la llegada del movimiento, se da gracias a que las ondas de radio con las que se difunde se propagan con mayor rapidez que las ondas sísmicas.

Con información de CIRES y El Economista.

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