MESSI DEJA IR EL TRIUNFO ARGENTINO

MOSCOW, RUSSIA - JUNE 16: Hannes Halldorsson of Iceland saves a penalty from Lionel Messi of Argentina during the 2018 FIFA World Cup Russia group D match between Argentina and Iceland at Spartak Stadium on June 16, 2018 in Moscow, Russia. (Photo by Matthias Hangst/Getty Images)

Lionel Messi, considerado por muchos el mejor jugador argentino, falló un tiro penal y Argentina fracasó en su inicio mundialista ante la debutante Islandia, un equipo físico, que le planteó una batalla de fuerza que no pudo resolver la albiceleste.

Tanto que al final el partido se convirtió en un Messi contra todos, contra la muralla islandesa. En esa batalla Leo se quedó solo, y fallando un penalti con 1-1 en el minuto 64. Se lo paró el portero, un jugador que es cineasta, y que en sus ratos de ocio le detiene penales a Messi, literalmente.

Argentina tuvo la posesión, pero no tantas ocasiones claras. Fue frustrante para la hinchada albiceleste, que era clara mayoría en las gradas. Argentina marcó primero. El primer gol mundialista del Kun Agüero tras encarar su tercera Copa (10-14-18). Un ‘balinazo’ ante el que no pudo hacer nada el portero del Randers danés, que, con todos los respectos, es donde juega Halldorsson. Sí, el mismo que paró el penalti y fue MVP del partido.

Del 1-0 al 1-1. Está claro que Argentina tiene un problema en defensa. No tanto por Otamendi, que es top mundial, sino por el resto. O el sistema. El caso es que los islandeses, con muy poquito, hicieron mucho. Con pelotazos, con fuerza, con escaso trato de balón. Son duros los “vikingos”. Y así, tras varios rebotes, llegó un 1-1 sorprendente.

Messi iba de un lado a otro, siendo el ’10’ posicional del juego, casi el único que ofrecía alternativas. No había movilidad en el resto (quitando ‘cositas’ de Meza), y así es imposible crear espacios ante el ‘trolebús’ de los islandeses. Para aquí, para allá, pero no tuvo grandes posibilidades el crack… salvo el penalti, que fue tras asistencia suya a Meza.

Islandia, mientras, seguía a lo suyo. 11 jugadores -¡no diez, 11!- detrás de la pelota, agazapados y reunidos junto al portero, dando pocos espacios en el último cuarto de la cancha, y sin escrúpulos. Si venía el balón, balonazo arriba. Contacto, físico, escasas concesiones..

Islandia llevó a otra época del fútbol: a los saques de banda-córners; a que cada saque de esquina sea un penalti -estilo Glasgow Rangers-; o a que cada cabezazo sea una batalla -estilo Mikel Loinaz. Qué tiempos. Hoy los hemos revivido.

No había más. Islandia nunca engañó a nadie y con la población más pequeña (350 mil habitantes) que nunca ha accedido a un Mundial, bastante hacen con estar ahí, luchando el 1-1 y, ojo, con tres ocasiones claras creadas delante de Caballero.

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