Expertos descubren la peculiaridad del 19-S

En una investigación publicada por The Conversation, explican por qué el sismo del pasado 19 de septiembre fue atípico.

La devastación del sismo ha causado que la Ciudad de México enfrente uno de los mayores retos en materia de reconstrucción. A seis meses del catastrófico evento, cientos de mexicanos se encuentran sin hogar y no hay transparencia en los donativos realizados por otros países.

Sin embargo, sismólogos han analizado datos de las redes nacionales de instrumentos sísmicos para comprender qué fue lo que sucedió.

“Queríamos saber qué fue lo que ocasionó el terremoto y si, en el futuro, es posible que ocurra uno similar, quizás más cerca aun de la capital del país y sus 20 millones de habitantes.”

Muchos han hablado del paralelismo del sismo de 2017 con el de 1985, ya que este sucedió en el 32 aniversario del terremoto de magnitud 8.1, y que marcó a una generación completa.

Pero en la investigación descubrieron que el sismo Puebla-Morelos es fundamentalmente distinto al del ’85, es incluso diferente a la mayoría de los sismos grandes que ocurren en el país.

Mientras que estos suceden típicamente en las costas del Pacífico, el terremoto Puebla-Morelos ocurrió en tierra, dentro del estado de Puebla. Tan solo cinco sismos con características similares han ocurrido en el país desde 1920.

La mayor parte de los sismos que ocurren alrededor del mundo se originan del choque de dos placas tectónicas. Una placa se desliza debajo de la otra siguiendo una trayectoria diagonal. Pero en el caso de México, la placa cambia de trayectoria, doblándose hacia arriba.

Lo que sucedió en septiembre pasado se trata de un sismo de flexión. Estos se generan cuando una placa tectónica se dobla y rompe, generando ondas sísmicas que emanan desde la ruptura. Mientras más cerca del epicentro, más fuerte la sacudida.

La zona donde existe el potencial para sismos de flexión, en la cual la placa tectónica bajo el país se dobla hacia abajo de forma drástica.
Pero esto no es todo, la textura de la placa también es un factor importante.

Los valles y crestas del área están orientados de forma casi uniforme, lo que provoca que los sismos de flexión ocurran donde el doblez de la placa y textura se alinean. Para ciudades como Morelia la alineación no es favorable para generar este tipo de sismos, pero en Puebla y Oaxaca sucede todo lo contrario.

En el caso de la Ciudad de México, se halla en una situación intermedia. Toda la información sugiere la posibilidad de otro sismo de esta clase, quizá de más intensidad.

A pesar de todo, no puede ser determinada la frecuencia de los sismos de flexión, pero se espera que con los resultados de la investigación, los mexicanos puedan entender qué sucede bajo sus pies.

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