América golea al Tauro de Panamá

Ciudad de México, 6 de marzo de 2018. Darwin Quintero (i) y 4, durante el partido de ida de los Cuartos de Final de la Liga de Campeones de la Concacaf 2018 entre las Aguilas del América y Tauro de Panamá, celebrado en el estadio Azteca. Foto: Imago7/Agustin Cuevas

Las Águilas del América no tuvieron piedad, y golearon 4-0 al Club Tauro de Panamá, en el Estadio Azteca, en la “ida” de los Cuartos de Final de la Liga de Campeonas de Concacaf.

El partido de vuelta se jugará el próximo 14 de marzo en el Estadio Rommel Fernández, casa de los panameños.

Los de Coapa comenzaron estudiando a su rival con la paciencia de esperar la jugada importante. Es así que abrieron la cuenta a los 18 minutos; Joe Corona recibió un rebote en las afueras del área y, sin pensarlo dos veces, pegó un fogonazo de botepronto que pegó en el metal derecho antes de mover el fondo de las redes. Fue un golazo del futbolista norteamericano.

El ritmo era pausado, se jugaba como querían los mexicanos; sin embargo, Tauro llamó la atención antes del descanso. José Tamburelli aprovechó un descuido de los anfitriones y de lejos le pegó por arriba de Agustín Marchesín, aunque el portero americanista regresó a velocidad para salvar sobre la línea.

Ya con las acciones en sus manos, el futbol de los azulcremas ofreció mejores oportunidades. Es así que clavaron el segundo a los 70 minutos, cuando el colombiano Andrés Ibargüen mandó un centro desde el carril izquierdo y Henry Martín se encontró sin marca para definir con un buen cabezazo.

América mostraba mejores hechuras, el factor anímico estaba de su lado; de esa forma concretaron el tercer festejo de la noche. Henry Martín abrió para el sector izquierdo, fue ahí donde Cecilio Domínguez controló y con un disparo cruzado venció al guardameta visitante. Era el minuto 78´.

El Estadio Azteca parecía el escenario perfecto para dictar sentencia condenatoria; los de Coapa así lo entendieron y prácticamente definieron la serie a los 81 minutos. Nuevamente Henry Martin fue la llave de entrada; el delantero la bajó de cabeza para su compañero Andrés Ibargüen, quien quedó solo frente al marco y terminó definiendo suavemente.

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